fbpx
¿Desaparecerá el dinero en metálico por culpa del coronavirus? | CashSecurity
16286
post-template-default,single,single-post,postid-16286,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,, vertical_menu_transparency vertical_menu_transparency_on,qode-title-hidden,qode-theme-ver-7.8,wpb-js-composer js-comp-ver-4.8.1,vc_responsive

14 Jun ¿Desaparecerá el dinero en metálico por culpa del coronavirus?

Al principio de la pandemia parecía que las monedas y billetes estaban condenados a la destrucción, pero ahora ya no está tan claro.

Decía Tito Livio, en el año 28 antes de Cristo, que «el miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son». Eso es lo que nos está pasando, en cierto modo, a la humanidad, a las generaciones adultas que nos ha tocado vivir de lleno la pandemia generada por el coronavirus, con el dinero. Con el dinero en metálico, con las monedas y billetes, con el cash que dicen los que se consideran cool.

Hemos cogido miedo a manipular, a manejar, a operar con dinero, a tenerlo en las manos, a intercambiarlo, a llevarlo en nuestro bolsillo o en la cartera. Un rechazo que crecía como una bola de nieve por un informe que se difundía en los medios de comunicación anglosajones citando a la Organización Mundial de la Salud y que decía que el coronavirus se propagaba a través del dinero en efectivo, «sabemos que el dinero cambia de manos con frecuencia y puede estar contagiado de todo tipo de bacterias y virus y cosas así. Recomendamos que se laven las manos después de manipular billetes y eviten tocarse la cara, porque el virus infeccioso puede aferrarse a la superficie de los billetes durante varios días» y citaban a un representante del organismo.

Añadían que la OMS alentaba a utilizar todas las opciones de pago digital que tuviéramos a nuestro alcance y cuando fuéramos al súper, siempre pagar con tarjeta y evitar hacerlo en efectivo. Tales informaciones llevaron a la Organización Mundial de la Salud a asegurar que las declaraciones de su representante habían sido tergiversadas y que en ningún momento, nadie del organismo ha dado a entender que «el dinero en efectivo está transmitiendo el nuevo coronavirus». Algo que también subraya el Banco Central Europeo, la probabilidad de contagio con la COVID-19por el uso de dinero físico es muy baja.

La retirada de metálico en los cajeros automáticos cayó un 68% en marzo

Una de las actividades permitidas durante el estado de alarma es ir al cajero para sacar dinero. Sin embargo, y llama la atención, ha sido uno de los pocos servicios a pie de calle que no ha sufrido colas. Porque pese a que se aclaró que la posibilidad de contagiarse por el manejo de dinero en metálico era «muy bajo», el miedo a infectarse de COVID-19 parece estar detrás de la caída del uso de efectivo.

Tal es ese miedo que prácticamente la gente ha dejado de manejar dinero, en monedas y billetes, durante el confinamiento en casa por el estado de alarma. Incluso en actividades esenciales como moverse por ciudades como Madrid, Valencia o Zaragoza, en los autobuses urbanos, donde habitualmente se maneja dinero físico, sobre todo monedas, ni siquiera es posible pagar en metálico. «El resultado de este escenario», señalan profesores de la Universidad Oberta de Catalunya es «que nos estamos acostumbrando a olvidarnos por completo de billetes y monedas».

Según un estudio del banco móvil N26, la retirada de efectivo en España cayó un 68 % durante el mes de marzo. Lo mismo se haocurrido en Italia, donde se registró un descenso del 54%, así como en otros países de la Unión Europea, a pesarde que se hayan aplicado medidas bastante más laxas y tardías. En Francia, por su parte, sigue la misma tendencia con una bajada cercana al 56%.

En el caso de Alemania, que durante el mes de marzo aún no tenía medidas de aislamiento tan restrictivas como en España o Italia, la retirada de efectivo igualmente caía un 54%.

Al mismo tiempo que se desplomaba el uso del dinero en efectivo, aumentaba el gasto y las transacciones por comercio electrónico. El gasto medio por consumidor se incrementó en marzo más de un 10% frente a periodos pre-cuarentena. Además, el gasto medio por cada transacción realizada también se elevó en un 17% en España. Los italianos realizan transacciones online un 12% más de lo que solían hacerlo antes de la cuarentena, mientras que alemanes y franceses lo han hecho un 3% y 7%, respectivamente.

No es una crisis como las anteriores

Porque es la primera crisis en la que la demanda de efectivo ha disminuido en lugar de aumentar como destaca un documento del Banco Internacional de Pagos . Hasta que ha ocurrido la actual pandemia, en la mayoría de las crisis la demanda de efectivo aumentaba porque los consumidores buscaban una reserva estable de valor.

¿Qué ha cambiado ahora? En opinión de Juan Carlos Gázquez-Abad, profesor colaborador de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC, «la diferencia principal es que la actual no es una crisis económica ni financiera sino una crisis sanitaria de la que las entidades bancarias no son responsables». Gázquez-Abad recuerda que la crisis de 2008 surgió por productos financieros ligados a este sector, «y eso hizo que la gente se fiara menos del sistema bancario y volviera a la mentalidad de que el dinero estaba más seguro en casa que en un banco». Sin embargo, la crisis actual tiene un marco totalmente distinto.

A esto podíamos unir, que antes de que apareciera la pandemia por el coronavirus SARS-CoV-2, la relación con el dinero en efectivo estaba cambiando en nuestra sociedad. Los millennials ya venían utilizando la tarjeta bancaria y cada vez más, el móvil, como método de pago. Son datos que podemos encontrar en BBVA Data & Analytics y, según los cuales, ya en 2018, los menores de 35 años realizaban un 80 % de sus transacciones con tarjeta, mientras que solo el 20 % correspondía a retiradas de efectivo en cajeros. Por otra parte, si analizamos todas las franjas de edad en las grandes ciudades, el número medio de transacciones con tarjeta subió un 170% entre 2015 y 2018.

Según las conclusiones del último Barómetro de Tarjetas Mastercard 2019: más de la mitad de los residentes en España ya usaban la tecnología de pago sin contacto (contactless) en el momento en que se elaboró el informe; en concreto, un 55%, 12 puntos porcentuales más que el año anterior. En cuanto al porcentaje de españoles que usa las tarjetas de débito, asciende a un 87,5%, lo que supone un incremento del 4,2% con respecto al año anterior.

A esto hay que añadir que, ya durante los confinamientos por el coronavirus, Mastercard incrementaba el límite de pago contactless en 29 países, para evitar que los consumidores tuvieran que llevar dinero físico.

Los expertos coinciden: el dinero físico no va a desaparecer

«Esta crisis, y el mundo y la economía que van a resultar de ella, van a acelerar el papel cada vez más irrelevante que en el futuro va a tener el dinero en efectivo», afirma Juan Carlos Gázquez-Abad, profesor colaborador de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC.

La nuevas rutinas que estamos adquiriendo, como pagar casi todo con tarjeta, podrían significar el fin para el dinero en efectivo a corto plazo, porque el consumidor que resulte de esta situación de crisis mundial «utilizará mucho más la tarjeta y el móvil como medio de pago, ya que la percepción de seguridad y comodidad va a incrementarse de forma importante» argumenta el profesor Gázquez-Abad.

No lo tiene tan claro el profesor de Economía financiera y Contabilidad en la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona y colaborador de «Herrera en COPE»,Gay de Liébana, «es posible que el dinero en metálico, tal y como lo hemos conocido hasta ahora, como consecuencia del coronavirus, del peligro y los riesgos de contagio, vayan desapareciendo o que, incluso, cada vez haya menos apetencia por parte de la gente de tocar dinero en metálico, lo que quiere decir que igual las monedas y los billetes vayan desapareciendo de nuestras vidas. Sin embargo, soy bastante reacio a pensar que el dinero en metálico va a desaparecer del todo por una razón muy sencilla, porque estaríamos totalmente a expensas del dinero electrónico, del virtual y de ese dinero que no tocaríamos y creo que al final el ser humano lo que quiere es tocar dinero, lo que quiere es tener dinero por eso que decimos corrientemente, por si las moscas».

Fernando Fernández, doctor en Ciencias Económicas y profesor de Economía y Finanzas del IE Business School y colaborador de ‘La Linterna’ de COPE, considera que «el dinero físico no va a desaparecer, es verdad que esta crisis parece apuntar hacia su sustitución por el dinero digital, por razones obvias, en primer lugar porque el confinamiento hace que sea más difícil acceder a billetes y monedas; en segundo lugar, porque los propios billetes pueden ser un transmisor de virus y eso asusta a un cierto sector de la población y, en tercer lugar, porque la revolución digital hace muy fácil prescindir del dinero para poder pagar, para comprar bienes y servicios». Pero la realidad, recalca el profesor, es muy distinta, «las tenencias de dinero en manos del público no ha dejado de aumentar. Hoy hay más billetes en circulación de los que había en crisis anteriores de 2008 o 2012. ¿Por qué?, porque la gente demanda fundamentalmente seguridad. Si algo hacen las crisis es aumentar la necesidad de seguridad y la necesidad de autonomía y de independencia. El dinero físico no puede ser embargable, no puede ser capturable por el Estado y a medida que avancen los tipos de interés negativos, que se conviertan en una realidad, es posible que el atractivo del dinero físico no solo no disminuya sino que aumente porque sobre ese dinero físico no juega la inflación, es más la deflación aumenta su valor. No se puede cobrar un tipo de interés negativo sobre el dinero físico. Vamos a sustituir progresivamente dinero físico por dinero digital, pero no va a desaparecer porque tiene unos atributos que le hacen imprescindible».

Sobre «otros atributos» también del dinero reincide y advierte August Corrons, profesor de Estudios de Economía y Empresa de la UOC, «el efectivo da lugar a falta de rastreo de dinero, lo que facilita operaciones ilícitas, y este punto es el que hace pensar que no es tan fácil eliminar el efectivo porque a determinados colectivos les conviene que exista». Además, el ahorro económico y la reducción de impacto ambiental que significaría la desaparición del dinero en efectivo se impondrán finalmente. Considera el profesor que hay dos escenarios posibles, a partir de ahora: «Uno de ellos, es limitarse a quitar el papel y seguir utilizando el sistema actual para pagarlo todo de forma digital, de modo que los grandes beneficiarios serían los bancos y las entidades financieras» y un segundo escenario, aún lejano en el tiempo, es el sistema que están planteando en Suecia, donde el Banco Central emitiría dinero digital usando la tecnología de cadena de bloques (blockchain), lo que «permite digitalizar las transacciones sin necesidad de que haya una entidad financiera que valide lo que estás haciendo, consiguiendo el mismo efecto sin necesidad de tener que pagar comisiones».

Al igual que algo imprevisto, (aunque ya hay muchas voces que aseguran que científicos, médicos y expertos sanitarios venían advirtiendo de que se podía producir una pandemia mundial), nos han llevado a confinarnos en casa y nos ha conducido por la vía del dinero digital, nadie sabe, a ciencia cierta, que pasará mañana. Qué nos llevará a hacer qué movimientos y por qué.

Esperemos que nuestras actuaciones y de las de nuestras autoridades a nivel político, económico o sanitario no se dejen llevar por el miedo porque como decía el filósofo francés, Michel de Montaigne, «no hay cosa de la que tenga tanto miedo como del miedo».

Fuente: Raquel Pérez Polo – cope.es

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.

Call Now Button